La IA y el fin del programador promedio

La IA y el fin del programador promedio
Photo by Road Ahead / Unsplash

Durante años pensé que el límite era el tiempo. Luego pensé que era el conocimiento. Hoy sé que el límite era la fricción.

Hace varias semanas empecé a trabajar con agentes de IA en mi flujo diario de desarrollo. Y no hablo de autocompletar código ni de escribir prompts “bonitos”. Hablo de algo más profundo: delegar ejecución sin perder criterio.

La sensación inicial es casi física.

Un éxtasis breve. El cerebro se acelera. Luego te acostumbras… y ahí ocurre lo realmente interesante: empiezas a pensar qué más podrías hacer.

Un exoesqueleto para subir montañas

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Photo by Henry Xu / Unsplash

La mejor metáfora que encontré es esta:

un agente IA es un exoesqueleto.

No camina por ti. No decide la ruta. Pero te permite subir montañas que antes no valían el esfuerzo.

De pronto:

  • un módulo de autenticación con Firebase se construye en minutos, no en días
  • una web, un landing y una mejora real de SEO suceden en un fin de semana
  • el código deja de ser la preocupación principal

El foco cambia. Pasa del cómo lo hago al qué valor estoy entregando al cliente.

No es senior, pero es implacablemente rápido

Seamos honestos: la IA no es senior.

No conoce tu arquitectura si no se la explicas. A veces toma decisiones que no encajan. Puede borrar cosas que ya funcionan. Pero aun así, es brutalmente efectiva porque:

  • ejecuta sin fatiga
  • prueba caminos que tú evaluarías con más costo mental
  • elimina fricción operativa

La IA no reemplaza criterio. Reemplaza fatiga. Y ahí es donde un programador con experiencia juega con ventaja.

Sí, la IA va a quitar trabajos

Digámoslo sin rodeos:

la IA sí va a quitarle el trabajo a muchos programadores.

No hoy. No mañana. Pero sí a quienes no estén dispuestos a cambiar su modelo mental. Aprender prompts no sirve de nada sin fundamentos. Lo vital sigue siendo:

  • saber programar
  • entender algoritmos
  • pensar arquitectura
  • tener criterio

La diferencia es que ahora, con un agente IA, eres ese mismo programador… con esteroides.

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Photo by Anastase Maragos / Unsplash

Y aquí viene la parte incómoda: si no estás dispuesto a invertir 100–200 dólares mensuales en estas herramientas, no vas a poder competir. No es un lujo. Es costo operativo. Es supervivencia profesional.

20 años programando y el cerebro sigue explotando

Llevo más de 20 años programando.

He pasado por todas las etapas:

  • no saber nada
  • creer que lo sabía todo
  • realmente dominar las cosas

Y hoy estoy en una fase distinta:

  • qué tan rápido hago lo que ya domino
  • qué tan rápido hago lo que no domino
  • qué tan rápido detecto que necesito algo que aún no conozco

Ese es el verdadero cambio. La IA no reemplaza al programador serio.

Lo libera del peso innecesario.

Cuando el código deja de ser el cuello de botella, aparece algo más interesante: la capacidad de construir mejores productos, más rápido y con intención.

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Photo by Mika Baumeister / Unsplash

Conclusión:

el futuro no es más código, es más criterio

La pregunta ya no es si la IA va a cambiar el desarrollo de software.

Eso ya pasó.

La verdadera pregunta es quién está dispuesto a asumir el nuevo rol. El programador que sobreviva no será el que más código escriba, sino el que:

  • piense mejor los problemas
  • defina mejor las soluciones
  • use la IA como multiplicador, no como muleta

La IA no elimina la necesidad de saber programar. La vuelve más evidente. Porque cuando cualquiera puede generar código, el valor se mueve hacia quien sabe qué código merece existir.

Programar rápido ya no es una ventaja. Es el mínimo. La ventaja real está en construir con intención, entregar valor antes y entender que este exoesqueleto no es opcional.

No es el fin del programador. Es el fin del programador promedio.

Y, sinceramente, eso es una muy buena noticia.